lunes, 22 de septiembre de 2025
GAZA
Desde hace mucho, los amaneceres se despiertan teñidos de sangre. No hay silencio. Cuando no hay explosiones, hay gritos de dolor. Los días transcurren en una lenta agonía. La tierra se desangra teñida de un rojo intenso en el que se filtran la carne y la carne. El fuego devora casas y vidas. La realidad está quebrada por dentro y por fuera. Y siempre el olor a muerte.
Mientras las miradas de otros se pierden en fronteras ideológicas e intereses económicos, la vergüenza no impide la inactivad de unos y la maldad la arenga de otros. Hay quien le niega la vida a alguien solo porque el rival político lo apoya. La ruindad de estos tiempos es tan grande que hay demonios en la literatura que tienen más bondad.
He visto a políticos negar que la muerte de más de 64000 personas sea un acto de inhumanidad, he visto a militares arengar la masacre masiva argumentando un acto de defensa, he visto a mucho “Dios” de salón dirimiendo quien tiene derecho a vivir y quien no. No soy creyente, pero si el Dios que conocí en mi infancia existe, jamás habló que se justificara la muerte bajo ningún concepto. Es curioso ver a católicos y muy católicos perdiendo la compostura a favor de una matanza sin precedentes. He visto a miserables políticos que por su ideología cafre son capaces de justificar la matanza de niños.
Organismos internacionales inoperantes cierran los ojos ante una marea sangrienta en la que los bebes no lloran al nacer, únicamente mueren sin haber podido dar su primer aliento. Los niños, si no caen desmembrados por una bomba no tienen sustento para vivir y sus cuerpecillos perecen devorados por el hambre. Que misera conciencia mueve a esos estómagos llenos a no mover un dedo mientras sus nóminas crecen con miles de euros del erario público.
Y mientras, desde lejos, demonios con traje o con caros vestidos dan palmaditas en la espalda a los criminales de guerra, al mismo tiempo un racimo de bombas dinamita la existencia de cientos, miles de personas que su único delito es vivir en Gaza, una franja de terreno a la que encerraron a los Palestinos y donde ahora los quieren borrar del mapa.
Bajo los escombros, una madre sujeta el cuerpo sin vida de su hijo. El dolor le nubla el entendimiento, todo es irreal salvo el quebranto de su alma. A su alrededor, las columnas de humo dibujan un dantesco panorama, las llamas apenas están a unos metros con su mensaje de terror. Pero la mujer no puede huir, quiere llorar a su pequeño, siempre quedan lágrimas cuando te arrebatan a un hijo, el llanto no cesará nunca, salvo que otra bomba desintegre el corazón de la madre. Y entre las ruinas no hallará esperanza, no hallará consuelo, solo el horror bajo los escombros.
Así funciona el monstruo que gobierna Israel, montando el dolor sobre el dolor, la muerte sobre la muerte. Justificando su soberanía a base de llenar Gaza de cuerpos humanos despedazados por sus bombas. Solo oyendo a palmeros del averno que desmenuzan la realidad desde sus sillones de terciopelo, teorizando sobre la vida de otros desde una monstruosa forma de pensar. Desde su atalaya construida sobre cráneos humanos
La historia se escribe estos días, algún día se estudiará en los colegios como occidente miraba para otro lado mientras un psicópata mandaba a la muerte a miles de personas. Un gobernante que actuaba con absoluta impunidad, con altivez, sacando pecho por el juego de la muerte, con despotismo. En esos libros futuros se habrán retratado muchas personas que no podrán alegar desconocimiento. Al igual que, curiosamente, la vergüenza y el horror cubrieron Europa con el Holocausto Judío. La vida es caprichosa por no decir enrevesada ¿Quién tiene la potestad de decidir muerte o vida? La propia muerte grita de dolor en Gaza
jueves, 11 de septiembre de 2025
¿Qué os pasa?
¿Es cierto eso qué dicen? Aún me cuesta creerlo.
Esos jóvenes que han de comerse el mundo, destruir las injusticias, hacer del planeta un lugar vivible; hacen suyas las ideas de la ultraderecha.
¿Qué os pasa? ¿Os molesta que haya gente que cruce el mar, jugándose la vida, para buscar un rincón donde vivir? ¿Os molesta que se siga luchando por una igualdad de derecho entre sexos¿ ¿Os molesta la libertad sexual? ¿Os molesta el color de la piel de otra persona si no es como la vuestra? ¿Os molesta la libertad?
La ceguera que producen las ideas fáciles conducen a infiernos de los que rara vez se vuelve. El nazismo sale por culpa de mentes simples que arropadas por un estúpido sentimiento de grupo echaban las culpas de sus propios problemas a personas que solo trabajaban para vivir. Jamás el ojo del huracán nos llevó a gritar contra esos que acumulan riqueza ¿No será que en el fondo queréis ser como ellos? Trabajar poco y ganar mucho.
No ser capaz de concanetar tres ideas seguidas lleva a pensamientos peligrosos. Pero creo que en el fondo lo que os mueve es el puto egoísmo. No es que os moleste la libertad, os molesta la libertad de los otros.
No hace mucho nos arrancaban de nuestro hogar con tan solo 19 años para enseñarnos a llevar un arma. Y ahora aplaudis con las orejas a gente que piensa que hay que volver a eso. Adelante. Yo ya pasé por ahí. Pero estoy seguro que os cagareis de miedo ante el primer disparo. Porque en el fondo solo sois unos cobardes incapaces de luchar por lo que merece la pena y pensais únicamente en vosotros y abrazais los cantos de sirena que dicen que todo se soluciona quitando derechos al prójimo, suprimiendo impuestos, hundiendo pateras ¿En serio? Me voy a descojonar cuando no tengáis dinero para curaros un costipado. Igual esos lideres tan "guays" os paguen las medicinas. Va a ser gracioso veros en la cárcel por criticar a aquellos a quienes ahora lameis el culo. Entonces saldreis a la calle buscando la democracia que ahora denostais, porque solo sois unos cretinos tan vacios como inútiles. Lástima que con estas ideas no os vayais a la mierda únicamente vosotros, sino que arrastreis a gente solidaria, que quiere el bien común, que desea un mundo mejor donde, alguna vez, no se llenen los bolsillos los mismos. Donde cuando alguien vaya en contra de los empresarios, no sean los propios trabajadores quienes critiquen medidas que les benefician.
Es todo muy gracioso. Esta ralea de idiotas consentidos solo quieren vivir bien a consta de no pegar ni golpe, como los lideres que veneran. Qué dificil es verlos idolatrar a neurocirujanos, cientificos, oncólogos, biologos, climatologos, filosofos, historiadores....No, solo a algún gili con banderita al que le gusta jugar a Diós diciendo quien tiene derecho o no a vivir. Porque sí, aunque parezca mentira, siguen habiendo politicastros que tienen el "don" de decidir que muertos cuentan y cuales no.
En fin, seguid así, ya queda poco para que la distopía sea un hecho. Si no lo es ya. Gobernando en diversas partes del mundo personas que se creen con el derecho absoluto sobre el resto de la humanidad y, por supuesto, si no estás de acuerdo es que estás equivocado.
Nos vemos en el infierno que estáis creando.
La Red Única
No encontramos a Frodo para que nos ayude en esta ocasión, harían falta ciento de miles de hobbits que nos libraran de la sombra que ya se cernió sobre la humanidad.
Desde el este al oeste una red se tendió como trampa entre todos nosotros. Al principio era pequeña, tan solo la herramienta de unos pocos. Pero en cuestión de unos pocos años ha enredado a casi todo el mundo conocido. El instrumento fue cambiando, se fue haciendo portable, accesible, cómodo. Al principio era tan solo una fuente de información, útil. La eliminación del papel, la rapidez en los procesos, la globalización, las comunicaciones instantáneas con cualquier parte del mundo. Las compras desde casa. Millones de datos al alcance de cualquiera. Enciclopedias enteras al alcance de un click. Los médicos podían consultar obras de grandes galenos de un confín a otro del planeta, los jueces consultar jurisprudencia, los arquitectos obras de genios, los biólogos conocer la última especie descubierta. Podíamos consultar el clima con un solo movimiento del dedo, las obras de arte más maravillosas entrando virtualmente a cualquier museo del mundo. Hablar con la familia en cualquier momento; viéndonos. Ya no hacía falta un ordenador para poder utilizar la red, en una sola mano tenías todo el ciberespacio a tu alcance. El móvil llegó para quedarse.
Pero nos engañaron, el sistema se desvirtuó y fue infestado. Ya lo decía Tolkien, el hombre es ambicioso y se corrompe con facilidad. Se empezó a delinquir, a utilizar la red para estafar, entrar en cuentas bancarias, infectar sistemas críticos como: Defensa, universidades, hospitales, bolsa. Y, después, el golpe definitivo: las redes sociales. Lo que podía ser algo inofensivo, una forma de conocer gente, de entablar relaciones sociales con cualquier parte del planeta se ha convertido en una forma de moldear opiniones, de mentir, de falsear la verdad para intereses espurios, de construir una sociedad al servicio del capital pero sin tapujos. Tal ha sido el daño que se han puesto en entredicho verdades que costaron la vida a científicos, se ha llegado a poner en duda (y se pone en duda) la forma de nuestro planeta. Se ha infectado a la opinión pública, de tal forma, que han matado la empatía. Se ha creado un submundo ficticio en el que se trata de decirnos lo que debemos y no debemos hacer, lo que debemos y no debemos pensar. O peor, que no debemos pensar, que debemos fluir, que no debemos caer en la crítica. Que el malo es el vecino, que el culpable de la pobreza es el pobre, de la inmigración el emigrante, de las guerras los que quieren la paz. Que lo importante es que tú estés bien aunque tus congéneres lo pasen mal. Que hay que abrazar lo efímero, mirarse el propio ombligo, ser malo y egoísta. Han asesinado los principios y minado el estado social de derecho, se dicen estupideces sin ninguna vergüenza y son tratadas cono axiomas. Se trata al científico como imbécil y al imbécil se le nombra Doctor “cum laude”. Existen los “influencers” con mensajes tan insanos como que leer es malo y que es bueno ser guapo aunque imbécil, pero la belleza que ellos venden. La inteligencia ha sido degradada.
Y en este ambiente borreguil y degenerado surgen los autócratas, los políticos autoritarios que ven con auténtica voracidad como los corderos van derechitos al matadero sin ningún esfuerzo. La libertad se pone en cuestión, la democracia se convierte en algo despreciado, se ven con buenos ojos regímenes dictatoriales donde, en estas mentes simples, se genera la idea que él vivirá mejor porque el prójimo no tendrá tantos derechos. Sin embargo, cuando no hay libertad, no lo hay para nadie. La estulticia es tan grande, que se ve con malos ojos los beneficios sociales, el pago de impuestos para sustentar la sanidad y educación públicas. Se introduce la terrible idea que quien quiera ir al médico, que se lo pague. Y lo realmente increíble es que esta idea cala entre los que viven de subsidios y la defienden políticos que cobran del erario público.
Las redes sociales se han convertido en una herramienta que doblega voluntades, infecta los pensamientos, cambia resultados electorales. No en vano las manipulan las clases dominantes, los reaccionarios. Lo triste es que ni tan siquiera les hace falta esforzarse. Un bulo en redes se convierte en sentencia y aunque se desmienta, hay queda.
El resultado: una sociedad machista, homófoba, xenófoba, racista, egoísta, hipócrita, estúpida, inculta y necia. Desde el instante en el que se llega a la información sin esfuerzo, nadie se esfuerza en contrastarla. Se muere la inteligencia, se mata la voluntad, la crítica se despedaza. Estamos sumidos en las tinieblas del conocimiento, nos acercamos mucho más a la Edad Media que a la ilustración. Tan inteligentes que nos creemos y somos unos cretinos con un móvil en la mano buscando cobertura.
Así que, una red para gobernarlos a todos, una red para encontrarlos, una red para atraerlos a todos y atarlos en la oscuridad. La Red única.
martes, 19 de agosto de 2025
Hubo una noche
Rota en el recuerdo. Antes permanecia flotando en el día, aquella noche en la que el semáforo se puso en verde y todo empezó a cambiar. La noche en que me conseguí encontrar para perderme otra vez. Ahora, esa noche escurre su presencia como un globo pinchado y es verdad que está, pero escurre el bulto en el sinfín de cosas que han pasado.
Hubo una noche en que se vive toda una vida: naces, creces y mueres. Y, a la mañana siguiente nace un nuevo mundo. Pero antes, caminos en la noche con pasos indecisos, entre fulgores y vasos llenos, entre risas y alguna lágrima. Aquella noche expulsé un fantasma y vendi mi alma al diablo para que pudiera exorcitarme el tiempo y convertirme en algo que nunca había sido.
Hubo una noche en la que creí en las brujas y caí hechizado por mi bien, una noche larga en la que encontrar el amanecer era una aventura hacia todas partes, en la que desde el dolor encontré unos brazos que consiguieron agarrarme, no dejarme caer, sacarme a flote. Una noche para creer en que hay momentos tan absolutamente enormes en los que cabe una vida, y que hay vidas que no tienen esos momentos. La relatividad del tiempo, nada importa cuando todo tiene sentido.
Hubo una noche en la por fín gané una mano de poker al destino, en la que desde el desgarro de una promesa de adiós llegó la realidad del ahora. Dejarte llevar, dejarte coger de la mano y huir de mí hacía todas partes, lejos del yo de antes, cerca del yo de ahora.
Aquella noche fue un principio y un fin, un comienzo de una final. Pero absolutamente imprescindible.
martes, 8 de julio de 2025
Ya he estado aquí
Muy abajo, en el fondo, donde el dolor se camufla en la tristeza. Donde impera el gris en un mundo oscuro y tetrico, donde sabes que no es posible empeorar. Cuando crees que mereces algo más, que la vida te cocea con demasiada frecuencia y que una especie de estadistica compensatoria hará que todo vaya mejor, llega la quiebra, el roto, la amargura, la desesperación, el infierno. La caida infinita, no haces pie, te tambaleas en un mundo estable que para mi ya no lo es. Camino por la sombra, pero ya he estado aquí.
Un error, el error, la confianza, el miedo, la estupidez. El pensamiento equívoco, la prudencia tapada en la prudencia, hacer las cosas muy mal porque pretendes hacerlas muy bien. El golpe, el dolor, la rabia. Todo alrededor es negro como el alma que corrompe a mordiscos esta sociedad llena de crueldad. Querer morir mil veces, querer volver el tiempo atrás. Y bajas rápidamente como en un ascensor enloquecido, y te quedas roto, encogido, agarrotado sin poder articular un sola palabra. Solo. Pero yo ya he estado aquí.
Cuando deambulas por el mundo oscuro solo tienes ganas de llorar, te tragan las sombras, sientes desesperación. La cabeza te lleva una y otra vez al foco del dolor y todo se vuelve cada vez más negro, un bucle de lo que pasó y lo que debía haber pasado.
La diferencia a otros viajes es que esta vez no es la muerte la que rapta mi alegría, es algo más prosaico y sustituible y ese pensamiento trae luz. Esa luz descubre tenebrosas figuras ocultas en los rincones de la mente que gritan y se retuercen en dolorosas poses, criaturas terribles que muerden ante un intento de sonrisa. Tu paso es cada vez más lento y aunque ves luminosidad, sabes que esos malditos seres de sombra te están agarrando con fuerza. Y llega la frase que todo lo cambia: "No seas tan duro contigo mismo". Te liberas de las piernas y aunque la luz no se acerca, tu paso parece algo más ligero. Sueltas carga, liberas palabras y donde esperas frases huecas encuentras asideros. Y, en las horas, recibes aliento de todas partes, sientes que no estás tan solo como crees. Y, de los reproches recibes ánimo, disculpas, del amor incondicional recibes un torrente de cariño. La luz ya está a solo un paso.
¿Cómo puedo pensar que tengo mala suerte? Tengo lo más importante, gente a la que le importo, gente que me aprecia y gente que me quiere a borbotones. Sigo en tinieblas, solo he alcanzado el umbral, pero poco a poco estoy más cerca de volver.
Como digo, ya he estado aqui. También por aquel entonces tuve ayuda. En aquel tiempo me ahogaba por mil razones que giraban entorno a un único punto, el icono insustituible que me quiebra cuando me llena su ausencia. La lucha por volver acabó con muchas cosas y me reencontró con otras. Ahora es diferente, ahora todo va a acabar bien, porque hoy he conseguido dar un paso más allá del umbral. A pesar que pintan bastos, a pesar que la injusticia sigue arañando mi espalda. Pero a mí ya me mordió las nalgas la muerte y la he empujado lejos. Esto es solo una nimiedad cuando la parca te rozó con la guadaña.
Solo deseo que quien se lucra con el miedo ajeno sufra mil inviernos de oscuridad y de fría tristeza.
lunes, 7 de abril de 2025
Caos
No entiendo las circunstancias que rodean la realidad, ese devenir insulso que todo lo impregna de una fea y gris rutina. No es fácil intentar explicar los sucesos inquietantes que circulan mi mente mientras piensas que todo es mejorable, que nuestras cadenas nos las hemos puestos nosotros mismos, que es absurdo vivir con la incesante ansiedad de mejorar cuando lo único cierto es que un día nada importará y que el ser no será.
Cuando sonríes, cuando dejas que la suave brisa, o el viento, o la lluvia, golpee tu cara, mientras pierdes la vista en un cielo infinito y tu vista se topa con la libertad de una ave, con un avión que vuela hacia otro destino, la luna que juguetea con el amanecer en romance con la salida del sol, cuando te dejas sentir, cuando te dejas llevar, es precisamente esas gotas de momentos los que te hacen feliz. Luego, de pronto, el chip que alguien nos implantó, sin darnos cuenta, nos hace retirar la sonrisa y retomar la responsabilidad autoimpuesta que por un puñado de euros te sustrae de la vida. Que paradoja que trabajes para vivir y ese trabajo no te deje hacerlo. Pero no importa, nada importa, solo dejate llevar una hora al día y mira hacia el horizone, hacia un mar, hacia un montaña y respira, llora, grita, rie. Vive. Hay un millón de cosas que hacen que los poros de tu piel sientan la magia del ser. Y, hasta estar triste, enfadado, dolido es necesario para comparar aquellos momentos en los que no puedes parar de reir, te transportas a un mundo irreal en una pantalla de cine, te sumerges en las letras de una novela y vives las vida con otras personas que sin existir son más reales que todos esos entes amorfos que nos restan felicidad con sus actos crueles, cobardes, inmundos. Aquellos que tras sus poltronas buscan su inmortalidad a base de la mortalidad de otros, esos que buscan su riqueza empobreciendo a otros, esos que sostienen, esos que se autosustentan, esos que nos ahogan.
Pero nada importa, nadíe te puede quitar la puesta de sol, el oceano infinito, la magia de la noche estrellada, el canto de una miriada de pájaros al amanecer, las montañas que se confunden con la estratosfera, el abrazo de una hija, de un hijo, de la madre, del padre, de un ser querido, un amiga o un amigo. La risa de un mal chiste, ese café en mitad de la plaza, la suave luz que se mece en tus ojos.
Tanto tonto empobreciendo el mundo, cuando es el mundo lo único que importa.
jueves, 27 de marzo de 2025
El concierto
Se hizo esperar, pero el gran día llegó. Avatares infinitos hacían, casi pensar, que jamás disfrutaríamos del torrente de sensaciones que brinda un concierto. Pero allí estabamos, felices, sonriendo sin parar, en una noche mágica.
No sé qué brilló más, si las luces del escenario o tu cara cuando salió Izal al escenario, no sé quien era más feliz tú, o yo por ver esa sonrisa que ya ha quedado grabada en la caja de recuerdos que llevo siempre y que abro cuando me encuentro triste.
Saltar, bailar, reir, dejarnos llevar por ese transporte etereo que es la música, que trasciende el tiempo, el espacio. Qué cura el alma. Las letras, las notas acariciando la noche, la libertad de un grito, el vuelo de una libélula, el cariño del público, el recuerdo de una amarga desgracia y un futuro renacimiento. Una conjunción perfecta con la guinda de tus ojos brillantes de emoción, de esos días que uno recuerda siempre.La eterna luz de aquel momento, en el que estalló el jubiló y tú encontraste la felicidad de esa majestuosa ilusión. Durante ese rato se fueron todos los problemas, se alejaron todos los fantasmas y sentí que quererte es el combustible de mis días y que seas feliz es mi meta. Durante esa hora y media formamos parte de algo único, de una contagiosa alegría, de una conjunción feliz.
La música resonará siempre en este universo complejo que los seres humanos contaminamos de agrías existencias, pero también somos los responsables de esa creación maravillosa que cada vez que suena modifica los colores de los días, que acaricia la vida y, de alguna manera, hace que todo esto sea soportable.
Las letras que todos hacemos nuestras, en algun momento, la frase que adoptamos formando parte de vivencias que han quedado atrás, o que nos rodean. Siempre habrá canciones que digan algo de nosotros mismos.
Que no pare el carrusel, que no deje de girar en esta noria.
Pósate en mí, luciernaga de aire.
miércoles, 8 de enero de 2025
Navidad sombría
Ya se apagan las luces de los árboles, guirnaldas, calles. Esas luces que intentan alumbrar una época tan extraña como oscura. Disfrazada de ilusión, mientras engañamos a los niños con fútiles promesas de regalos que, en realidad, podríamos conceder en cualquier época del año, y por cualquier otro motivo más real, más próximo. Simplemente porque los queremos. Niños y no tan niños, porque esperar a que una supuesta corte de magos invada nuestros hogares para traer presentes que nosotros mismos compramos y no pensar en esa persona querida, cualquier martes del año, hacerle que sonría y destruya la rutina de un día cualquiera.
Pero, divago, solo quería reflejar la cruel realidad de una fechas en las que mientras suenan ecos de supuesta felicidad, miles de personas viven los días más agotadores del año y otros, sucumben al estrés, el malhumor, el gasto desmedido. Todo ello para celebrar ¿Qué? El supuesto nacimiento de alguien que, seguramente, ni nació en invierno, ni en esas fechas, y tampoco era el hijo de Dios ¿De qué Dios? Mientras celebramos el nacimiento del mesías en Belén con el hipócrita mensaje de Paz, niños mueren en Palestina todos los días mientras occidente se atraganta con los turrones, celebrando el nacimiento de un niño, por aquellas tierras que se empapan de sangre y rabia.
En esta sociedad polarizada, en la que se ha llegado a un maniqueísmo político tan absurdo como estéril, hasta la Navidad se politiza. Vuelven a aparecer voces de aquellos que nos dicen como debemos sentirnos, a que debemos creer y como tenemos que celebrar, a riesgo que nos acusen de ir en contra de la identidad española. Que mentes más zafias, que ruindad de argumentario. La identidad española es tan rica, que está muy por encima de toreros, ultracatólicos, cazadores, españolitos de salón, caciques y periodistas reaccionarios. La identidad de nuestro país se nutre de mil formas de pensar, de multiples nacionalidades, de todas las culturas que nos visitaron, de todas las religiones que dejaron su huella en nuestro país, de la posibilidad de celebrar Navidad, Hanukkah, Yule o lo que quiera cada uno. En definitiva, la identidad se nutre de libertad y se pierde cuando se quiere imponer el pensamiento único. Sé que es complicado que gente con intereses espurios conviertan en palabras la razón, ya que viven de ese farfolla de ideas carcas y estúpidas con las que calentar el ambiente. Mensajes facilones que llegan a mentes planas, sin espíritu crítico.
No es de extrañar que, en otra época, la Navidad fuera tiempo de recogimiento, de miedo, de cabalgatas de muerte, cortejos fúnebres que hicieron que esas luces que tanto asombran y gustan, se pusieran para espantar a eses seres de otro mundo que querían llevarse a inocentes con ellos. Seres que traían regalos si te portabas bien, pero hay de tí si te portabas mal. Cuando los días son tan cortos y la oscuridad domina la jornada estas cabalgatas siniestras pueblan la noche y pobre de aquel que sea descubierto por esta procesión macabra.
Y, por supuesto, la Navidad es la época perfecta para ver una silla vacía, echar mucho de menos a los que se fueron a su pesar, mirar atrás con melancolía y recordar sus rostros, sus sonrisas y no poder decir sus nombres, no poder llamarles, abrazarles, quererles. Esas personas que han llenado tu vida de Navidades alegres, de una infancia entrañable que, aunque sean dulces sus recuerdos, en estas fechas queman como tizones. Hasta el mismo día de Navidad perdimos una amiga de largos bigotes y dulce maullido dejándonos como un juguete roto que nadie querrá en Reyes.
Pero, ya han terminado las fiestas, los días empiezan a crecer en luz y cuando los días más fríos del año pasen, nos espera la primavera con su luz y otra forma de ver la vida. Respirar bajo el cálido sol mediterraneo.
martes, 17 de diciembre de 2024
Solsticio
El sol tiene poco tiempo para eliminar todas las sombras. Tal vez por eso cuando el año está llegando al ocaso se esconden en rincones escondidos fantasmas que gritan en silencio. Es, tal vez, en esta epoca del año, cuando la cordura parpadea en un destello y se confunde la alegría con la locura. Tal vez la falta de luz despierta en nosotros monstruos que no pueden salir cuando el día le gana horas a la noche. Y, quizá por eso, aparecen apariciones terrorificas que portan tras de sí, no un hacha de cera, acaso un discurso cruel.
Es fácil que, en momentos concretos, escuchemos parafonias que nos trasportan a otra época en la que el miedo no solo se encontraba en las películas, sino que te perseguía fuera de la sala de cine, te esperaba en casa. Parafónias que se convierten en diálogos del pasado para convencer a mentes débiles que cualquier tiempo pasado fue mejor. Espectros que manipulan con palabras tan fatuas como falaces, mentiras tras mentiras. Espantos que buscan meterse en nuestras casas para poseer al Estado de Derecho y aprovecharse de él. La Santa Compaña del todo mal para convencernos que pactemos con ella y así conseguiran que no volvamos más a la razón.
Es ahora, cuando se acerca el solsticio, cuando sigue creciendo la sombra que aboga por hacer triunfar al mal. Orcos, trasgos y trolls pululan por doquier infectando la sociedad para convencernos que la solución son ellos y convertir nuestro pais en Mordor. El anillo único para atarnos a las tinieblas.
Pero siempre, tras el solsticio, el día empieza a ganar horas a la oscuridad. Por eso, siempre, tras la oscuridad, llega la luz. Aunque caigamos en la oscuridad, aunque las tinieblas nos inunden porque el mal es poderoso, llegará un día en la que el sol ilumine la cordura y, estos, que juegan con el poder que da su dinero, caerán ante otro poder del cual ellos carecen. La inteligencia.
viernes, 8 de noviembre de 2024
Gritos
Gritos que la avalancha silencia de un solo golpe de agua sucia de furia y fango. Gritos de sorpresa, miedo, estupor. Gritos de dolor, angustia, muerte. Gritos de indignación, socorro, ayuda.
El silencio no llega nunca donde mil vidas se funden en cientos de historias de supervivencia ante lo imprevisto. El rugir del agua se funde en el tremendo estruendo de vidas quebradas de un solo golpe, de esfuerzos de supervivencia en las duros momentos en que un brazo amigo te saca del profundo manar de mil barrancos, o la suerte te echa un cable en forma de farola, árbol, madera… o peor, tus ojos se cierran para siempre en un último suspiro de agua y barro.
Cuantas personas empezaban su vida ese día como cualquier otro, con sus problemas, esperanzas, alegrías, tristezas, un día que no acabaría nunca. Cuantas personas deseaban volver a abrazar a sus compañeros de vida, sus hijos, sus amigos, un abrazo que se perdería en la imaginación, en el deseo, en el ojalá. Hay siempre abrazos que se dibujan, se esbozan pero no se dan jamás solo queda el arrepentimiento de no haberlos dado.
Intento imaginar el horror y mi mente no alcanza la inmensidad de la angustia ante la gran catastrofe. El dolor de los que se van, el dolor de los que se quedan, la vida quebrado del padre que superado por una fuerza inconmensurable no puede retener a sus hijos y la avalancha se los lleva ¿Qué clase de injusticia eterea es capaz de permitir que dos niños mueran y el padre quede muerto en vida?
¿Donde van las horas en las que el remedio no llegó? ¿Donde van los gritos que se perdieron en la incompresión? ¿Donde va el futuro de las vidas que se segaron en un fango infecto?
He visto lágrimas que nunca debieron derramarse, he oído gritos de dolor donde tenía que haber risas. Y aún así, después de todo, después que la muerte ha cabalgado a sus anchas por las tierras de mis vecinos,tengo que escuchar imbéciles bajo seudónimos dibujando la estúpidez desde su ínfima capacidad de racionio. Y algunos sin seudónimo aprovechando la muerte para colgarse medalla malditas. Que asco.
Renacer es la única meta que les queda, rehacerse, revivir, rebrotar. Y, seguro, que, no ahora, ni dentro de un mes, ni tal vez dentro de seis meses, pero después volveremos a seguir, con un recuerdo terrible. Con el deseo que esto sirva para que no vuelva ocurrir, para que esto sirva para que seamos mejores.
Sé que quedan la vidas rotas, vacías, las vidas que ya no están, el resto de recuerdos que alimentarán la tristeza de cientos de vidas que necesitarán esa caricia de la mano que ya no puede moverse, recuerdos que con el paso del tiempo serán el homenaje de todos aquellos momentos en los que hicieron de este mundo un lugar un poquito mejor, al menos el mundo de ellos.
Que nunca quede en el olvido que a miles de personas se le cambió la viva un 29 de octubre por falta de prevención, previsión, humanidad y alerta. Porque los poderes públicos nunca están a la altura.
jueves, 12 de septiembre de 2024
El valle mágico
Dejas atrás el rumor del mar, pero no te importa, según avanzas en la serpenteante estela sientes esa euforia única de los días que hay que disfrutar mucho por su fugacidad. En unas pocas horas, en muy pocas, te recibe el olor a boj, el impresionante bosque, las majestuosas montañas y el rumor del rio. Has llegado al destino querido, tan querido que a veces te sorprendes que no seas de allí, es como una patria de adopción, tu pueblo soñado que te embrujó y te hace sentir en casa, más que en ningún sitio. Al fin y al cabo llevas la casa contigo mientras ellas te acompañen.
El sol y el resol acompañan los primeros instantes de la llegada, el trueno nos da la bienvenida y aunque el gentío es enorme y da un aspecto demasiado cosmopolita al lugar, pronto las horas pasan y la calma se adueña poco a poco del valle. La lluvia refresca la tarde mientras nos cobijamos en nuestra morada de un puñado de días, y en el balcón, seremos felices durante seis días inolvidables. La montaña, el rio, la lavandera Castañeda, el mirlo acuático y por supuesto los majestuosos buitres endulzarán las horas de descanso, los desayunos con mermelada, miel y bollería local, las breves veladas, los ratos de lluvia, conversaciones, risas y los maravillosos minutos entre tres, la felicidad.
Serpenteando carreteras por el país vecino, haciendo amigos de cuatro y dos patas, paseos bajo tierra entre estatuas de piedra construidas por el agua y ese material mágico que es el carbonato cálcico, espeleotemas increíbles, fresco de siglos impregnando el aire, pasos resonando en lugares milenarios, lugares de fe, arte románico en estado puro y sobre todo enormes montañas rasgando el azul del cielo, moteadas por el ganado que busca sus cuarteles de invierno, mientras nuestras miradas buscaban al rey de los cielos, al quebrantahuesos que esquivo nos miraba de muy muy lejos.
Y mientras, se acumulan joyitas de tiempo, esa sonrisa comiendo en el bosque, vuestra imagen recortando la sierra. Vuestra felicidad disfrutando de cada instante, cada minuto, cada respiración. Un burro abriendo una puerta, una oveja que me lame la camiseta, una carretera que no acaba nunca, un bocata tan bueno que sorprende. Luces y olores jugueteando con el sonido de risas, miradas a la niebla, disfrutando de la lluvia, pero sobre todo la maravillosa sensación de estar unidos en un abrazo por el maravilloso embrujo del Valle. Y para acabar, un experiencia en un bosque mágico donde sin querer volví a recordar que los médicos curan pero las personas que te quieren te salvan.
Así pasó el corto espacio de tiempo que acurrucado en nuestros recuerdos, nos acompañará durante gran parte del año, hasta que podamos volver y de nuevo, cuando veamos Villanúa sepamos que ya estamos llegando otra vez al lugar donde siempre queremos ir. El sitio donde las risas duran más, donde la sonrisa permanece y es imposible no refrescar nuestra capacidad de asombro. Tenemos que dejar pinos, abetos, abedules, robles y hayas, y por supuesto el olor a boj que tanto echamos de menos durante el año en la insufrible urbe qué habitamos, para regresar a la multitud que habita el cemento y pisa el asfalto, para pisarlo con ellos. Aún así, nos va a acompañar el recuerdo de la bella dama, las siluetas que recortan el cielo, las siluetas que recortan el subsuelo y las montañas que tanto queremos.
viernes, 15 de marzo de 2024
Insociedad
¿sabe la gente que un día moriremos? No hay nada más cierto, pero todos los días vemos comportamientos de seres insulsos con aires de grandeza que piensan que van a ser eternos. Chulos de garrafón que intimidan a gritos cualquier razón, imbéciles que tienen un orgasmo saltándose las reglas aunque eso signifique hacer daño a otros.
Estamos involucionando, vamos hacia atrás, degeneramos. La inteligencia esta infravalorada, la cultura amenazada. No puedo por menos pensar que todo está orquestado, desde algún lugar nos quieren tontos, sumisos, hipnotizados a una pantalla en la que no podamos elegir el contenido, bombardeados de ideas falseadas. Medios de comunicación manipuladores, dirigiendo la opinión hacia un retraso en las libertades, en la pertuación del status quo, en disfrazar la crueldad del capitalismo con una mascara de la felicidad que da el consumo. En colocar en los puestos de poder a aquellos políticos que son la voz de su amo, amo que no es otro que los bancos, grandes empresas....etc.
Y la sociedad, grupo infecto de seres agilipoyados que solo piensan en ellos mismos. Incapaces de tener un gesto amable con el vecino, incapaces de luchar por hacer la vida más vivible a todos. Gente que solo quiere su propio bienestar, hacer la que les sale de los huevos hacer. No, ellos no piensan que su libertad acaba donde acaba la libertad de los demás, al contrario, si alguien reclama su libertad hay que negarsela, por eso hay que votar a la ultraderecha, para que solo puedan hacer lo que les de la gana los de la pulserita, los demás no. Porque pensar diferente es pensar, y pensar va en contra del ideario de la caverna.
Es acojonante ver a personajes que no tienen ni puta idea de lo que es una dictadura pensar que es lo mejor, cuando dentro de esa forma de estado está vetado el pensar diferente. Agarrar la democracia para desvirtuarla y torcerla hacia nuestro propio beneficio. Porque yo soy capaz de pelear por las ideas de todos, aunque no las comparta, pero no puedo pelear por ideas que niegan la libertad a las personas por ser, pensar o querer distinto.
Ya no es un mundo de locos, bendito locos, es un mundo de tontos agarrados a un simulacro de felicidad que enmascara su amargura. Cuñadismo, intolerancia, mala educación, arrogancia, chuleria y ser muy guarros. Ese parece el ideario de esta segunda década del siglo XXI.
Pero sí, todos, ricos y pobres, feos y guapos, altos y bajos, flacos y gordos. Todos un día moriremos y dejar atrás un rastro de mierda es muy triste, es mejor dejar buenos recuerdos, una cara amable, una sonrisa. Pero sé que en un una sociedad corrupta de ombligismo exacerbado es pedir peras al olmo, fresco en agosto, lluvia en el desierto.
Con todo, sigue habiendo gente que lucha por los demás, que da un paso adelante para curar el cáncer, el SIDA, alagar la vida. Sigue habiendo gente que se desvela para cuidarnos, para jugarse la vida apagando un fuego, dejandose el alma para acabar una cirugia que se complica o gente que símplemente te dedique una sonrisa y te devuelva la fe en este animal tan singular que es el ser humano.
sábado, 20 de enero de 2024
Enero
El atardecer nos acompaña en una tarde de enero, y es justo en un instante cualquiera cuando me vuelvo a dar cuenta de la suerte que tengo.
Las notas de una canción, tu voz acompasando los acordes de un tema que te encanta, una luz naranja entremezclando el verde de alguna montaña. Y verte relajada, feliz, tranquila.
Me cuesta luego dejarte para que, una tarde más, aprendas a hacer vibrar el aire con la música, me hubiera quedado abrazado a tí. Me pareció tan tierna la fusión de luz y música contigo que me di cuenta que solo respiro porque el aire gira alrededor de tí.
Hace ya unos años, cuando la luz volvía desde las penumbras, tú y yo paseabamos bajo un sorprendente sol de enero; brillante, cálido. Después de jugar un rato y reirnos como tú y yo sabemos, nos dirigimos por un sendero entre los pinos, esos pinos que te han visto crecer de fin de semana en fin de semana. Fue un especie de fiesta en silencio en el que los dos nos dimos cuenta que todo había pasado. Yo estaba bien, gracias a tí.
Cada gotero que terminaba era un gotero menos para verte, cada ciclo que pasaba era uno menos para poder correr como antes, para poder recorrer todo nuestro mundo con la misma fuerza que antes. Tu imagen entrando al colegio, una estela con una mochila a la espalda, tu mirada de preocupación de los lunes, tu llanto que el miedo hacía aparecer; ese guante de fuerza que me arrojabas para que pegara un puñetazo a la realidad y mandara lejos la pesadilla.
Gracias a tí todo fue más sencillo, gracias a tí es fácil convertir en luz la ceguera de los días tristes. Tu madre y tú sois la mejor medicina contra cualquier monstruo. El cariño y el optimismo, abrazos y besos.
Este lunes pasado, volví a sentir lo mismo, que eres absolutamente imprescindible, que cada globulo rojo que corre por mis venas canta tu nombre, que cada día es una fiesta porque lo habitas.
Eres casi una mujer, pronto cumplirás 14 años, y no me puedo sentir más afortunado. Cada día que pasa un poco más orgulloso, cada día contigo un privilegio.
Necesitaba escribir un poquito sobre todo esto porque hay días en los que nos enfadamos, reñimos y no me porto bien del todo contigo. Tú no tienes la culpa que la realidad nos siga queriendo poner trabas en nuestro sueños y nos oculte que lo importante de la vida es la vida misma y no las obligaciones que nos imponen una sociedad desquiciada y con aires de grandeza. Cuando discutimos y te miro a los ojos, veo el daño que te hago y vuelvo a verte jugando conmigo al ajedrez como aquel triste día de marzo en el que el mundo se tambaleaba ante mí, con esos ojos tristes de miedo, miedo a perderme. Que sepas que, cada vez que te riño, resuena en mi cabeza un grito de alguien que me dice lo injusto que soy. Y lo soy.
No me vas perder nunca, porque tú siempre me salvas.
Te quiero infinito.
miércoles, 9 de agosto de 2023
Heroínas
El mundo es cada vez un poco más vácuo, simple, plano. No sé que clase de ingénio maligno está matando la inteligencia humana cambiándola por estupidez, frivolidad, egoísmo y narcisismo estúpido. Se da más importancia a la apariencia que al conocimiento, lo primero es efímero lo segundo permanece, si no lo cuidas ¿Al final qué eres?
Sin embargo, entre mi nihilismo y tal vez desde él, convivo con dos seres revolucionarios en un mundo decrépito. Dos luchadoras de lo cotidiano, dos mujeres mágicas con ideas distintas, con una forma de ver el mundo absolutamente inusual para este 2023. Sin dejarse llevar, contracorriente, lejos de estereotipos. Valorando el ser, el estar, al otro. Sabiendo que conocer es muy importante, que avanzar es necesario, que hacer el bien es fundamental para que esto no quiebre. Dos heroínas en estos convulsos tiempos de ensalzamiento de la estulticia. Dos mujeres que entienden la vida como un camino optimista hacia el crecimiento personal, hacia la superación diaria, hacia el conocimiento. Dos personas que cuando hacen algo, lo hacen bien.
La vida la llenamos de cosas que nos gustan, pero a veces nos gustan las cosas porque las creamos. Crear un camino diario distinto y lleno de retos, no es fácil. Y es menos fácil surgir tras cada dificultad con una sonrisa. Tener siempre un rato para una risa, para una conversación, para escuchar.
No tenéis idea de lo peculiares que sois, de los distintas, de lo maravilloso que es compartir lo diario con la magia de vuestra luz. No sois conscientes de las veces que echáis una mano a un ser inconsistente como yo. Las veces que me salváis de mi mismo, las ocasiones que teneros me hace sonreir. Lo helada que está la casa sin vosotras, la luz que despréndeis con vuestra presencia. Entrar en la casa y oiros es como llegar a la meta después de una maratón, es la felicidad.
A pesar que la gente de este planeta mira su propio ombligo, a pesar que estamos matando a este mundo. Siempre existen heroínas que dan un soplo de esperanza. Yo tengo la suerte de tenerlas junto a mí. Revolucionemos juntos este devenir histérico por el que nos llevan los poderes económicos, esos que nos guían desde la publicidad, los medios de comunicación, las redes sociales. Los que nos dicen lo que tenemos que pensar, hacer, sentir. Desmontemos la realidad, cuestionémonos todos. Y cuando desfallezca, agarradme de la mano y tiradme hacia fuera.
Sabéis que mientras queden fuerza en mis venas podéis contar conmigo. Con un solo pestañeo espantáis las tormentas que puedan ensombrecer mi día.
Os quiero sin parar.
Ahora que tengo tiempo
Casi sin darme cuenta el galope del tiempo ha conseguido trasladarme desde el invierno triste a este cálido verano, donde, las vacaciones dan un respiro al trepidante día día.
Desde mis últimas palabras, de dolor, de adiós, vuelvo por aquí. Ahora que tengo un rato.
No se van las voces y caras que quedan en un flash, como una diapositiva perpetua de un momento roto, de una enorme realidad teñida de arañazos envenenados en el abismo inmediato. Desde aquel día, en el que se recortaba el ocaso en el horizonte y la veía sufrir mientras estiraba sus manitas recordando el sesgo de un hecho doloroso, imagen que llevo para siempre como paradigma del amor incondicional. Desde aquel día en que se nos rompió lo cotidiano para siempre, hemos encontrado sustento para seguir en la pelea y rellenar la vida en esta casa con otras estelas de diferentes colores, de maullidos y carreras, de risas, de cariño.
A mi me cuesta sustitutir unas patitas que me acariciban la cara por otras cosas, su acurrucarse, su llenarme de vida. Pero he de hacerme a la idea que hay amigos que tienen una vida efímera y que hay que seguir dando la oportunidad a otros seres que la merecen.
Como digo, desde aquel día en el que las lágrimas regaban la tarde, han pasado muchas cosas. He descubierto una mirada a mi niñez desde una atalaya majestuosa rodeada de historia, desde allí he podido mirar a los ojos del cielo y creer oir a mi gente que me anima desde las estrellas. He visto el pasado rebotando entre montañas bien conocidas y me he visto saludando desde una roca. He absorbido el viento como si se fuera a parar para siempre, juntando medias horas para el recuerdo de un año singularmente duro. He visto al invierno convertirse en primavera y a la primavera en verano entre idas y venidas, música y más música, ilusiones, esfuerzos y orgullo. He visto emigrar a aves y venir otras.He leido libros espectaculares y han pasado por mis manos futuros prometedores y dolorosas decepciones. En definitiva, ha acabado el curso con la satisfacción del bien cumplido y el merecido descanso.
Sin embargo, siguen pesando en la memoría personas que ya no están y, sin querer, cuando bajo la guardia, se cuela de rondón una frase, una melodía, una foto, y te das cuenta del hecho que por mucho que lo intentes, jamás volveras a poder escuchar sus voces. Después, en un arranque de valor, te dices que sí, que la inmortalidad se cuela en cada recuerdo que guardamos, y en ese recuerdo, también está su voz. El problema es que, siempre, como una maldición que muerde, se mecen, aquellas palabras que no se dijeron, aquellas que sí y que no debieron pronunciarse, lo mal hecho, lo no hecho, lo que falta. Y, sin querer, nos olvidamos de lo vivido, lo disfrutado. De las risas, abrazos y momentazos.
Es agosto y todo es lento y cálido, pero también es un mes lleno de recuerdos. De una ventanilla de un autobús urbano mirando un ladrillo de un bar mientras por mi mente asomaba la felicidad. Mi padre me llevaba al centro de la ciudad porque eran vacaciones. De una oficina de la estación donde estabamos reservando billetes para un viaje, de una playa. Y, por supuesto, de un largo viaje al norte descubriendo lugares llenos de mágia. De noches mirando las estrellas, de fiestas, verbenas y pirotécnia. De la niñez.
Según cumplimos años, las vivencias van cobrando más y más importancia.
El verano va madurando, aún queda lo mejor.
lunes, 6 de febrero de 2023
Rayito
Saliste el primero de la caja, con tu andar gracioso, como a saltitos con las patas traseras, con tu carita de osito en miniatura. Todos creíamos que de la camada nadie le querría y sin embargo tuve la suerte de elegirlo antes.
Sé que la casa andaba coja sin tu compañera, esa a la que perseguías y le hacías un poco la puñeta, esa que no te dejaba pasar cuando te cortábamos el pelo. Supongo que no nos dábamos cuenta que la tristeza te estaba haciendo daño o, tal vez, las ganas de verla te hacían desear seguir su camino.
Hoy te has ido, de golpe, dándonos en la cara con la realidad de un lunes oscuro. Hoy te vas a nuestro pesar, a seguir el camino que marcó nuestra reina felina y que tú, rey de la casa, has querido tomar.
La casa está vacía de repente, se han acabado las carreras, los maullidos, los pasitos encima de mi tripa en el sofá, el golpeteo de tu cabeza en mi pierna;se han terminado las peleas para cortarte el pelo, darte malta porque tosías, saber que venía Vero porque te ibas a la puerta; ya no hay que abrir con cuidado, porque ya no estás, ya no tendremos que meterte en casa mientras te rozas por la pared del rellano mientras salías a explorar otras casas. Ya no llenarás el espacio con tu elegancia. No habrá ruido en el arenero, no habrá ruido en el comedero, ni salpicaduras de agua, ni pienso por el suelo....ya no estás....me rompo de pena Rayito.
Que crueldad enorme creó la sinrazon de la muerte cuando nos habéis regalado la vida, porque no sois inmortales más allá de nuestra propia imaginación, porque no os engancháis a la realidad con vuestras siete vidas, porque se me quiebra el aliento a volver a decir vuestros nombres ¿Por qué os tenéis que ir si sin vosotros todo es peor?
No sé el tiempo que tardaré en volver a reencontrarme en esta casa sin que me déis el regalo de vuestra compañía. Seguro que más de una vez os veré corretear por el rabillo del ojo.
Gracias Rayito por ser paciente conmigo, gracias por darme el cariño que me has dado cada día, tus lametones en la mano, tu restregones en mi pierna. Nada va a ser igual sin tí.
El silencio que deja tu ausencia va a ser tan estridente como doloroso. Solo espero que tengamos fuerzas para recordar que en algún lugar seguirás siguiendo cinturones de batín, ratoncitos de juguete y podrás dormir con un pez de mentira igual que el que aquí dejas huérfano ....igual que nos dejas huerfano de tí...amigo. Tal vez maulles tan fuerte en las estrellas que tengamos la suerte de oirte y, seguro que una estela negra ensombrece la luna cuando salgas del arenero que está tras el arcoiris.
Da recuerdos a Corita.
Te quiero mucho Rayito.
domingo, 25 de diciembre de 2022
Corita
Hace algo más de 14 años que llegaste, estabas en una jaula en un veterinario de Puerto de Sagunto. Nuestros comienzos no fueron muy buenos, tenías miedo y me diste un buen arañazo. A partir de ahí caricias, mimos, ronroneos y cariño.
Hoy, a tu pesar, la maldita enfermedad ha acabado con tu resistencia y, te has tenido que ir, dejándonos rotos, cojos, con un color menos en la casa, con un sonido menos que nos acompaña. El silencio es pesado y duro. No estás, no vendrás.
Hace un año te ingresaron, estuviste muy malita, y soñaba con que volvieras a casa, poder abrazarte, sentir tu ronroneo. Hoy, el solo hecho de pensar que eso no va a ocurrir, que ya no vendrás me quema como un tizón. Cuesta asimilar que ya no estás.
Quien va a buscar ahora las caricias mientras hablo por teléfono, quien se va a acurrucar ahora junto a mí en el sofá, a quien buscaré por la mañanas en el comedor cuando me levante y Rayito no haga más que maullar. Donde va a estar ahora el aliento de la mañana que ayuda a mi día a día y que me hacía tan feliz. El beso a Claudia, el beso a Vero y la caricia a Corita. Me he quedado cojo de esta maravillosa rutina.
Un ratón de juguete era cazado de forma insistente en el pasillo y me traias el trofeo, saltabas a quitarme la silla en cuanto me descuidaba, te subías encima de mi para hacerme compañía, me buscabas, me hacía reir, me hacía disfrutar. Cuantas horas contigo llenándo la casa de luz cuando estaba vacía, Cuanto cariño en cada maullido. Que maravillosa inteligencia cuando ibas a hablar con Claudia, porque hablabas con ese maullido que contestaba a lo que preguntabas.
Cuidaste de Claudia cuando era chiquitita aguantando con paciencia algún tironcillo de rabo, siempre pequeño, cuidando su sueño al lado de la cuna. Me diste ánimo mientras mi cuerpo asimilaba la quimioterápia en los días grises de mi enfermedad.
Y ahora, ahora va a faltar un estela gris corriendo por la casa, la sorpresa de un ronroneo que avanza por un rinconcito de este hogar, desde hoy, más descolorido y más tristón. Cuando piensas en que algún día no estarán estos maravillosos seres que te acompañan en tu día a día, entra vertigo, y cuando ocurre, algo se quiebra.
Corita, te hemos querido muchísimo, seguramente no lo suficiente, seguramente no tanto como tú a nosotros. Seguramente estarás en algún rinconcito del firmamento correteando de nuevo, con suerte conoces a otros amigos que ya se fueron, lo mismo te adoptan en el más allá y te hacen sentir bien, feliz. Aquí, nosotros, nos quedamos soñando que aún te podemos ver, aunque ya no sea así, jugueteando con tus recuerdos, ahora dolientes, más tarde seguro que reconfortantes. Orgullosos de haberte tenido, de haberte querido, de haberte cuidado.
Sabía que iba a dolernos cuando te fueras, pero jamás lo sabes hasta que no te enfrentas al vacío que dejas. No me puedo quitar de la cabeza tus ojos, el tacto de tu pelo, tus patitas, tu maullido, tu ronroneo. Es que has sido absolutamente increíble, especial, única. Y va a ser duro enfrentarse a una casa sin tí.
Gracias por cada minuto que te hemos disfrutado y ojalá nos puedas ver y saber que te echamos de menos.
Adiós Corita.
miércoles, 13 de julio de 2022
Rompe el tiempo
No han dejado de resonar los ecos de los acordes de un música de despedida y ya, donde antes habían palabras de felicidad, ahora solo hay silencios. No dejo de pensar en aquel maravilloso día en el que nos reunimos todos, lo feliz que eras, lo felices que fuimos. Si no era 7 de julio, cerca andaba. Pero ahora todo esfuerzo queda en el aire, en un fatuo atisbo de querer donde no hay. Te arrebataron del tiempo y solo quedan recuerdos.
Es difícil acostumbrarse a no llamarte, no decirte, no escribirte, no pensarte. Porque pensarte ahora como presente, es desear no pensar. Tengo demasiados huecos en mi alma generados por el vacio de la gente que se me he ido, pero tú, tú me dueles más de lo que ni siquiera quiero pensar. No soy capaz de despedirme.
Ni un mensaje, ni una llamada, ni un pensar en un regalo, ya nada se puede hacer porque eres tan solo inmortal en la gente que te quiere, pero eso, por desgracia, no basta para traerte de vuelta. Y, cuando llegan estos días, es cuando uno se da cuenta que esto es real, que por mucho que niege en mi conciencia interna, te fuiste hacia donde no se puede volver.
No hay sortilegio que pueda llevar mi voz hacia tí, pero ojalá sí que exista el milagro de la coexistencia de dos mundos en planos distintos y desde allí, puedas leer que te echo de menos. Que no ha habido día en estos desgraciados meses en que no haya pensado en lo mucho que me diste y lo poco que te lo agradecí, que me duele no haber estado más contigo en el último año, que voy a llevar siempre en mi pesar el tiempo que no hemos compartido. Que eres tan importante que quema tu ausencia como la de un hermano, porque para mí has sido mi hermano, mi amigo y mi tío. Porque sín tí no sabria apreciar una miriada de cosas que me enseñaste.
No creo que haya ninguna forma de romper el tiempo para desarte feliz cumpleaños. Pero yo lo intento.
jueves, 25 de noviembre de 2021
Para no olvidar
Te hubiera encantado vernos. Allí estabamos todos, como en una reunión de amigos, alrededor de tu recuerdo. Uniendo la energía suficiente para darte alas y que vueles, que puedas volar donde tú quieras, donde puedas sonreir.
Te hubiera encantado verlas, a tu mujer a tu hija, valientes ante todo, con el aliento contenido, el alma rota en un esfuerzo por velarte y despedirte, pero sabiendo que te marchabas con el tiempo agotado por una condena injusta. Te hubieras sentido orgulloso de su entereza, saber estar, amor a toneladas, cariño infinito.
Te hubiera encantado verlos, a tus amigos. Enganchados a tu recuerdo, sabiendo que te ibas para no volver dejándoles recuerdos maravillosos de un ser de luz, lleno de bondad, de altruismo, de mágia. Se quedan pintando tu recuerdo en un cuadro imaginario en el que una tarde de domingo, con un tocadiscos antiguo o una radiocassette estéreo os pasábais horas bajo la sombra de un bosque o en la arena de una playa, o simplemente tomando algo en casa de uno o casa de otros. Un viaje, una cerveza en un mar, una discoteca antigua, el cine de barrio. Vuestra maravillosa juventud que tú nunca perdiste.
Te hubiera gustado vernos, a tu familia. Con la rabia de alguna estridente ausencia ahí estábamos todos. Con una idea común: Te ibamos a echar mucho de menos. Y a poco que echáramos la vista atrás nos encontrábamos con tu insustituible presencia haciéndonos felices. Acompañando nuestros días con tu maravillosa sonrisa, tu carraspeo entrañable, tu forma de pronunciar las "S". Tu cariño sin límites, tu ofrecimiento constante, tu estar ahí porque sí. Cenas, comidas y risas. Cines, ferias y fiestas. Olocau, Navidad y las Fallas. Siempre habrá una silla en la que nos faltes.
Me hubiera gustado verte, para decirte que no tengo palabras para describir la maravillosa niñez que me construiste, que no puedo encontrar en mi vida un momento feliz en el que no estés ahí. Que también estabas en muchos momentos tristes en los que me reconfortaba verte. Que corrias a buscarme si me veías mal, que sé que hubieras dado cualquier cosa por mí. Que nunca te he dicho lo importante que has sido en mi vida, lo que has significado para mí. Que me quedo con muchas cosas tuyas. Que te voy recordar poniendo cada día una canción que te gustaba para que, tal vez, la oigas y sepas que estoy pensando en tí. Que te quiero tío.
Pero, tal vez, nos vistes. Tal vez estabas escondidito tras una esquina mientras sonaba Supertramp y te despediamos. Tu presencia era tan intensa que creo que tarareabas susurrante mientras Ana decía las palabras más difíciles de su vida. Mientras la emoción nos rompía al decirte "Adiós nano". Y, en ese instante, sentiste el amor de toda la gente que te quería, que te quiere. Esa gente que con una sola voz sabe que se marchó un hombre bueno.
De alguna forma, por como has sido, te has convertido en inmortal en nuestros recuerdos.
Qué enorme privilegio haber sido tu sobrino.
lunes, 15 de noviembre de 2021
El mundo ya es un poco peor
No ha habido tregua en esta lucha en la que no podías ganar. El enemigo es muy fuerte, tanto que ni tu fortaleza ni tu bondad han podido frenar sus dientes crueles y desgarradores. Se te lleva dejándo a este mundo huerfano de una buena persona.
Entiendo perfectamente tu desazón, desesperanza, desolador estado de ánimo mientras te comía por dentro, mientras nos mirabas dándote ánimos. Ánimos vácuos que ni tan solo nosotros nos creíamos.
Y ahora, ahora te vas sin que te haya podido decir lo importantísimo que has sido para mí. Todo lo que he aprendido contigo, todo lo que he disfrutado a tu lado, todo lo que me he divertido.
Eres mi amigo, mi hermano, mi tío. Mi compañero en los primeros pasos escuchando un disco, en el cine de barrio con tus amigos a horas intempestivas, regalándome un viaje inolvidable a la nieve, enseñándome Los Pirineos por primera vez. Apoyándome en mi primer trabajo a tu lado; esa madrugadas interminables que ahora parecen tan lejanas.
Me pregunto que pensará Supertramp al ver que uno de sus mejores fans se marcha, su música nunca volverá a ser la misma. Ya no podrás contarme lo que disfrutabas con el silbido de "La muerte tenía un precio" en un cine vacío, ya no podrás ayudarme a colocar un enchufe en mi casa. No dejo de verte con tu silicona colocándo con cuidado el lavabo, con esa forma metódica de hacer las cosas para hacerlas bien. Te estoy viendo colocando un cable para que vea la tele en mi comedor y no puedo dejar de llorar. Te echo de menos y solo hace un rato que te estás yendo.
A quien voy a llamar ahora para que me ayude en esas cosas que mi torpeza me impide hacer, a quien voy a buscar para que nos una a todos en una comida, donde vas a estar ahora tío. Donde voy a llamarte ahora tío.
Nunca se es justo del todo con la gente, pero a tí no te he dado ni la décima parte de las cosas que tú me has dado a mí. Me has regalado la infancia más bonita que puedo recordar. Me has buscado en Fallas para que no me dieran miedo los petardos, has jugado conmigo en la calle, me has acompañado en mis cosas de niño pequeño. Y luego, de más mayor, deseaba que llegará el día 18 de marzo para caminar entre ninots y tracas, entre gente, buñuelos y olor a primavera. Aquellas tardes en el Puig comiendo en la playa, Port Aventura, Terra Mítica, Asturias, Cuenca, Bronchales, el Charco Negro, Domeño, Viella, Ademuz.....tengo mi vida llena de días memorables encuadrados en tu iniguable compañía. Y tú, con tu infinita paciencia, aguantándo mis impertinencias de adolescente estúpido y de treintañero imbécil. Es complicado encontrar a alguien con tanta bondad que dar.
Te marchas Santi, y no es solo que no te vaya a poder olvidar, es que dejas un hueco imposible de rellenar. No voy a poder decir nunca "mi tío Santi", ni yo ni mi hija. No voy a poder subir a tu casa y que me recibas con la casa llena de música, siempre con una enorme sonrisa. Es imposible encontrar un anfitrión más amable que tú. Tu casa siempre ha sido la mía porque me habéis hecho partícipe de ella.
Estoy roto, con un desgarrón interior que no sé como voy a poder curar. Es una enorme putada que te haya matado esa bestia inmunda que muerde indiscriminadamente. Entiendo que me mordiera a mí, no soy ni la mitad de buena persona que eres tú. Pero a tí....¿Por qué?
El mundo no será jamás igual, no va a ver una cámara que busque nuevos ángulos para retratarlo, ni habrá una bici que recorra los caminos disfrutando del sol y del aire puro. Te han empujado al abismo de la forma más cruel posible, dejándonos sin un icono insustituible. No sé que voy a hacer sin tí, al saber que no estarás más.
Compañero del alma....tan temprano.
Te quiero mucho tío.
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