lunes, 12 de enero de 2026
Abrimos calendario
Entre burbujas y brindis, en un intento glorioso de olvidar el terrorifico presente que a nuestro alrededor nace. La distopia se crea en cuanto se aplaude de manera irracional a seres inmundos que enseñan sus dientes. Elementos cargados de inhumanidad que atraen masas ingentes de engendros que como parásitos se pegan a él para idolotrarle y hacer más grande a su Ego con la esperanza de un trozo de pastel. El mundo puede estar condenado si no recordamos que la libertad se pierde fácilmente y recuperarla cuesta vidas. Sin embargo, todo se está oscureciendo, voces alaban la mano dura y critican la solidaridad. La ignorancia se abre paso a través de las redes sociales que siembran las mentes de ideas tan terribles como que para vivir bien hemos de condenar a todos aquellos que pelean por su vida, que para vivir bien no hay que quitar privilegios hay que terminar con las ayudas. Que la culpa que existan tanta desigualdad es del ser humano que cruza el mar para sobrevivir porque de donde viene ya no hay nada. Es curioso, se condenan a los migrantes porque viajan a Europa y es Europa la culpable que tengan que huir de su pais gracias a su indiferencia. El norte crea el problema y allá se pudra el sur.
Pero como explicar a los "pensadores de bar" que solo desde la solidaridad se cuida el estado del bienestar, solo acabando con la pobreza se empieza a estar más cerca de la igualdad, que el que más tiene, más tiene que contribuir. Que la sanidad no se vende y la educación no se destruye. Que nuestro voto es para construir y no para destruir. Se vota en favor de no, no en contra de. Que desde el fascismo no viene nada bueno, que el que no recuerda la historia está obligado a repetirla y el que no la conoce está expuesto a creerse cualquier explicación espúrea de la caverna. Que los que quieren mantener el "status quo" son aquellos que más dinero tienen y son aquellos que tratan de convencer a los que no tienen tanto o no tienen nada que esto no debe cambiar porque sino todo acabará. Y todo acabará si seguimos pensando que la culpa de la pobreza la tiene el pobre, teniendo en cuenta que el que marca la diferencia es el que acapara riquezas con una ambición enfermiza. Que ya pasó una vez, que casi muere la libertad en Europa después de un sonoro aplauso.
Y, por si toda esta mierda fuera poca, tenemos mandatarios enamorados de sí mismos que se quieren repartir el mundo y no les importará el como. Y mientras, algunos politicastros con el conocimiento justo para pasar el día se dedican a arengar a las masas con tales estupideces que si no fuera porque la sociedad está tan idiotizada, sonrojaría a cualquiera con un mínimo de sentido común que las escuchara. Pero llegados a este punto, sale cualquier mentecato a decir cuñadeces y se queda más ancho que largo.
Sin embargo, por desgracia, la sombra crece y como si se tratara de Modor, se extiende, la sociedad esta corrupta, anestesiada, inerte. Y ganará el sinsentido, la xenofobía, el racismo, la homofobía, el machismo...Y otra vez estaremos al principio. Y costará, costará mucho volver donde estábamos por culpa de la indolencia y la estupidez de esta humanidad triste y egoista que prefiere el mal ajeno que el bienestar propio. Que a nadie se le olvide, cuando no hay libertad para el vecino tampoco la hay para tí. Y ojalá la sombra tenga donde crecer, porque entre tanto estupido contaminante y perros de la guerra lo mismo mandamos la vida en la tierra a la mierda más pronto que tarde.
Feliz año nuevo.
lunes, 22 de septiembre de 2025
GAZA
Desde hace mucho, los amaneceres se despiertan teñidos de sangre. No hay silencio. Cuando no hay explosiones, hay gritos de dolor. Los días transcurren en una lenta agonía. La tierra se desangra teñida de un rojo intenso en el que se filtran la carne y la carne. El fuego devora casas y vidas. La realidad está quebrada por dentro y por fuera. Y siempre el olor a muerte.
Mientras las miradas de otros se pierden en fronteras ideológicas e intereses económicos, la vergüenza no impide la inactivad de unos y la maldad la arenga de otros. Hay quien le niega la vida a alguien solo porque el rival político lo apoya. La ruindad de estos tiempos es tan grande que hay demonios en la literatura que tienen más bondad.
He visto a políticos negar que la muerte de más de 64000 personas sea un acto de inhumanidad, he visto a militares arengar la masacre masiva argumentando un acto de defensa, he visto a mucho “Dios” de salón dirimiendo quien tiene derecho a vivir y quien no. No soy creyente, pero si el Dios que conocí en mi infancia existe, jamás habló que se justificara la muerte bajo ningún concepto. Es curioso ver a católicos y muy católicos perdiendo la compostura a favor de una matanza sin precedentes. He visto a miserables políticos que por su ideología cafre son capaces de justificar la matanza de niños.
Organismos internacionales inoperantes cierran los ojos ante una marea sangrienta en la que los bebes no lloran al nacer, únicamente mueren sin haber podido dar su primer aliento. Los niños, si no caen desmembrados por una bomba no tienen sustento para vivir y sus cuerpecillos perecen devorados por el hambre. Que misera conciencia mueve a esos estómagos llenos a no mover un dedo mientras sus nóminas crecen con miles de euros del erario público.
Y mientras, desde lejos, demonios con traje o con caros vestidos dan palmaditas en la espalda a los criminales de guerra, al mismo tiempo un racimo de bombas dinamita la existencia de cientos, miles de personas que su único delito es vivir en Gaza, una franja de terreno a la que encerraron a los Palestinos y donde ahora los quieren borrar del mapa.
Bajo los escombros, una madre sujeta el cuerpo sin vida de su hijo. El dolor le nubla el entendimiento, todo es irreal salvo el quebranto de su alma. A su alrededor, las columnas de humo dibujan un dantesco panorama, las llamas apenas están a unos metros con su mensaje de terror. Pero la mujer no puede huir, quiere llorar a su pequeño, siempre quedan lágrimas cuando te arrebatan a un hijo, el llanto no cesará nunca, salvo que otra bomba desintegre el corazón de la madre. Y entre las ruinas no hallará esperanza, no hallará consuelo, solo el horror bajo los escombros.
Así funciona el monstruo que gobierna Israel, montando el dolor sobre el dolor, la muerte sobre la muerte. Justificando su soberanía a base de llenar Gaza de cuerpos humanos despedazados por sus bombas. Solo oyendo a palmeros del averno que desmenuzan la realidad desde sus sillones de terciopelo, teorizando sobre la vida de otros desde una monstruosa forma de pensar. Desde su atalaya construida sobre cráneos humanos
La historia se escribe estos días, algún día se estudiará en los colegios como occidente miraba para otro lado mientras un psicópata mandaba a la muerte a miles de personas. Un gobernante que actuaba con absoluta impunidad, con altivez, sacando pecho por el juego de la muerte, con despotismo. En esos libros futuros se habrán retratado muchas personas que no podrán alegar desconocimiento. Al igual que, curiosamente, la vergüenza y el horror cubrieron Europa con el Holocausto Judío. La vida es caprichosa por no decir enrevesada ¿Quién tiene la potestad de decidir muerte o vida? La propia muerte grita de dolor en Gaza
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