miércoles, 13 de julio de 2022

Rompe el tiempo

No han dejado de resonar los ecos de los acordes de un música de despedida y ya, donde antes habían palabras de felicidad, ahora solo hay silencios. No dejo de pensar en aquel maravilloso día en el que nos reunimos todos, lo feliz que eras, lo felices que fuimos. Si no era 7 de julio, cerca andaba. Pero ahora todo esfuerzo queda en el aire, en un fatuo atisbo de querer donde no hay. Te arrebataron del tiempo y solo quedan recuerdos. Es difícil acostumbrarse a no llamarte, no decirte, no escribirte, no pensarte. Porque pensarte ahora como presente, es desear no pensar. Tengo demasiados huecos en mi alma generados por el vacio de la gente que se me he ido, pero tú, tú me dueles más de lo que ni siquiera quiero pensar. No soy capaz de despedirme. Ni un mensaje, ni una llamada, ni un pensar en un regalo, ya nada se puede hacer porque eres tan solo inmortal en la gente que te quiere, pero eso, por desgracia, no basta para traerte de vuelta. Y, cuando llegan estos días, es cuando uno se da cuenta que esto es real, que por mucho que niege en mi conciencia interna, te fuiste hacia donde no se puede volver. No hay sortilegio que pueda llevar mi voz hacia tí, pero ojalá sí que exista el milagro de la coexistencia de dos mundos en planos distintos y desde allí, puedas leer que te echo de menos. Que no ha habido día en estos desgraciados meses en que no haya pensado en lo mucho que me diste y lo poco que te lo agradecí, que me duele no haber estado más contigo en el último año, que voy a llevar siempre en mi pesar el tiempo que no hemos compartido. Que eres tan importante que quema tu ausencia como la de un hermano, porque para mí has sido mi hermano, mi amigo y mi tío. Porque sín tí no sabria apreciar una miriada de cosas que me enseñaste. No creo que haya ninguna forma de romper el tiempo para desarte feliz cumpleaños. Pero yo lo intento.

jueves, 25 de noviembre de 2021

Para no olvidar

Te hubiera encantado vernos. Allí estabamos todos, como en una reunión de amigos, alrededor de tu recuerdo. Uniendo la energía suficiente para darte alas y que vueles, que puedas volar donde tú quieras, donde puedas sonreir. Te hubiera encantado verlas, a tu mujer a tu hija, valientes ante todo, con el aliento contenido, el alma rota en un esfuerzo por velarte y despedirte, pero sabiendo que te marchabas con el tiempo agotado por una condena injusta. Te hubieras sentido orgulloso de su entereza, saber estar, amor a toneladas, cariño infinito. Te hubiera encantado verlos, a tus amigos. Enganchados a tu recuerdo, sabiendo que te ibas para no volver dejándoles recuerdos maravillosos de un ser de luz, lleno de bondad, de altruismo, de mágia. Se quedan pintando tu recuerdo en un cuadro imaginario en el que una tarde de domingo, con un tocadiscos antiguo o una radiocassette estéreo os pasábais horas bajo la sombra de un bosque o en la arena de una playa, o simplemente tomando algo en casa de uno o casa de otros. Un viaje, una cerveza en un mar, una discoteca antigua, el cine de barrio. Vuestra maravillosa juventud que tú nunca perdiste. Te hubiera gustado vernos, a tu familia. Con la rabia de alguna estridente ausencia ahí estábamos todos. Con una idea común: Te ibamos a echar mucho de menos. Y a poco que echáramos la vista atrás nos encontrábamos con tu insustituible presencia haciéndonos felices. Acompañando nuestros días con tu maravillosa sonrisa, tu carraspeo entrañable, tu forma de pronunciar las "S". Tu cariño sin límites, tu ofrecimiento constante, tu estar ahí porque sí. Cenas, comidas y risas. Cines, ferias y fiestas. Olocau, Navidad y las Fallas. Siempre habrá una silla en la que nos faltes. Me hubiera gustado verte, para decirte que no tengo palabras para describir la maravillosa niñez que me construiste, que no puedo encontrar en mi vida un momento feliz en el que no estés ahí. Que también estabas en muchos momentos tristes en los que me reconfortaba verte. Que corrias a buscarme si me veías mal, que sé que hubieras dado cualquier cosa por mí. Que nunca te he dicho lo importante que has sido en mi vida, lo que has significado para mí. Que me quedo con muchas cosas tuyas. Que te voy recordar poniendo cada día una canción que te gustaba para que, tal vez, la oigas y sepas que estoy pensando en tí. Que te quiero tío. Pero, tal vez, nos vistes. Tal vez estabas escondidito tras una esquina mientras sonaba Supertramp y te despediamos. Tu presencia era tan intensa que creo que tarareabas susurrante mientras Ana decía las palabras más difíciles de su vida. Mientras la emoción nos rompía al decirte "Adiós nano". Y, en ese instante, sentiste el amor de toda la gente que te quería, que te quiere. Esa gente que con una sola voz sabe que se marchó un hombre bueno. De alguna forma, por como has sido, te has convertido en inmortal en nuestros recuerdos. Qué enorme privilegio haber sido tu sobrino.