sábado, 11 de julio de 2026
Sin que lluevan piedras
Me hablas de falta de libertad tú que siempre has vivido en ellas, me hablas de libertad mientras idolatras simbolos dictatoriales. Me hablas de libertad cuando se la niegas a quien busca solo vivir. Me hablas de libertad cuando odias a quien no siente, piensa, habla, ama, viste, imagina como tú.
Cuando se normaliza el cinísmo, la hipocresía, la estupidez más canalla, corremos el riesgo de caer súbitamente en un abismo del que no vamos a poder salir.
Es curioso que cuando Tolkien escribió el Señor de los Anillos no percibierá, o tal vez sí, que el destino de la humanidad es siempre el atarse a la oscuridad. Llámese anillo, llámese red. Los humanos se corrompen con facilidad.
Las armas son otras, pero el poder siempre lucha por permanecer, perpetuarse. No puede consentir que todos los seres humanos seamos iguales. Pasarán los siglos, pero en todo caso, siempre habrá muchas personas que por percibir una falso sentimiento de pertenecia votarán al rico en contra del pobre. Perdonarán que el rico se llene los bolsillos con corruptelas pero lincharan al pobre que reciba una mísera ayuda.
Desde la libertad que da este espacio de opinión. Mi espacio, mi opinión. Lugar que nadie lee, me sirve de terápia ante este torbellino de calamidades ideológicos, de esta revolución al revés, en la que se clama por la perdida de la libertad del otro por el mezquino individualismo. Si yo estoy bien, me da igual el otro. O peor, si yo estoy mal pero el otro está peor...pues sea.
En este pequeño reducto de mi pensamiento, este micro ciberespacio personal, no temo que empiecen a insultarme porque diga que no hay cosa más perversa que el nacionalismo, que no ha nacido ser humano con la capaciad de juzgar a otro por ser diferente, que parece mentira que estemos en este proceso de retroceso en inteligencia. Una especie de antiilustriación, una recesión del pensamiento, un florencimiento de la idiotez. Nos tienen donde quieren infrainformados desde la saturación de información. jugando con la necesidad de pertenencia, con la necesidad de sentirse diferente siendo igual que miles. Antes solo era llevar el pelo largo, la minifalda, tatuajes, pearsings. Ahora es decir gilipolleces tan grandes como que la tierra es plana, que no existió el genocidio Nazi o que el cambio climático es un invento woke. Antes no se ponía en peligro el estado del bienestar, ahora sí, porque estas perversiones del pensamiento, esta ideología canallesca e ingnorante conlleva el voto hacia personas carentes de la más mínima capacidad de gobernar en libertad, a que gobiernen tecnócratas que utilizan las administraciones como un negocio.
Porque les guste o no, los que aplauden cuando un político te dice una mentira, sabes que es mentira, pero aún así te la tragas. No es que tenga una ideología diferente, es que es absolutamente imbécil.
Seguiré, desde aquí, despotricando de pensamientos antisociales basados en que la sociedad solo funciona si no se pagan impuestos y viven blanquitos, españoles y muy españoles. De cazafantasmas de salón, hormigas cabezonas apadrinadas por un señor de Requena y de periodistas que se olvidaron de su código deontólogico.
Total, esto no lee nadie
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