jueves, 22 de enero de 2026

El mirador

Desde allí puedo contemplar las montañas de mi infancia y entre las nubes que adornan su pefil, recordar con honda tristeza que en aquella ya lejana infancia, estábamos todos. Es verdad que, la vida ha continuado y que ha sustituido amores caídos por otros inmensos y renacidos. Y aunque no cambio mi vida actual por nada en el mundo, echo de menos demasiados rostros que consiguieron que, si algo bueno tengo, se lo deba a ellos. Aquellas montañas guardan recuerdos de aventuras en veranos largos y cálidos, baños en sinuosos barrancos donde las pozas acumulaban el agua, aguas frías que refrescaban la tarde estival. Amores de verano que me rompieron el corazón una y otra vez, el sabor de las moras y el agua de manantial. Las fiestas llenas de pólvora y música. Largas madrugadas plagadas de estrellas. Desde el mirador, siento el viento que me habla. Es posible escuchar el susurro de una voz. Tal vez me tranquilizan, me dicen que están bien. No en vano en esas montañas he pasado maravillos momentos con dos personas que en distintos momentos tuvieron que marcharse dejándome huérfano de palabras, pobre de referentes, vacio de abrazos. En "totu revolutum" de almas perdidas que se arremolinan junto al vuelo de los mirlos y me guiñan los ojos desde la eternidad. Desde ahí, sintiendo fluir la tarde hacia el ocaso, sintiendo el olor del norte, entremezclo la añoranza de no estar, con los recuerdos de todo lo que estuvieron. Imprescindibles momentos que han hecho que mi vida sea maravillosa. Desde el mirador me siento más cerca de todos ellos, aquellos que compartieron risas veraniegas y fríos de invierno junto a una chimenea en la que saltaban las pavesas. Pero sobre todo soportaron pacientemente mis infinitas estupideces, me dieron miriadas de cariño, me regalaron su tiempo para que yo disfrutara del mío. Y cada vez que pienso en ellos me quiebro un poquito. Por eso, desde esta atalaya, necesito gritarles lo mucho que les echo de menos. La luz se marcha mientras creo volver a escuchar su voz, hablando sobre ciertos gatitos que juguetean con ellos y un par de perretes que ladran de alegría. Yo solo quiero decirles que nada fue igual desde que se fueron. El terror es que no me escuchen, que nunca me puedan escuchar. Tantas cosas que no pude decirles y tantas cosas que dije que no debía. Ojalá pudiera decirles lo mucho que les quiero.

lunes, 12 de enero de 2026

Abrimos calendario

Entre burbujas y brindis, en un intento glorioso de olvidar el terrorifico presente que a nuestro alrededor nace. La distopia se crea en cuanto se aplaude de manera irracional a seres inmundos que enseñan sus dientes. Elementos cargados de inhumanidad que atraen masas ingentes de engendros que como parásitos se pegan a él para idolotrarle y hacer más grande a su Ego con la esperanza de un trozo de pastel. El mundo puede estar condenado si no recordamos que la libertad se pierde fácilmente y recuperarla cuesta vidas. Sin embargo, todo se está oscureciendo, voces alaban la mano dura y critican la solidaridad. La ignorancia se abre paso a través de las redes sociales que siembran las mentes de ideas tan terribles como que para vivir bien hemos de condenar a todos aquellos que pelean por su vida, que para vivir bien no hay que quitar privilegios hay que terminar con las ayudas. Que la culpa que existan tanta desigualdad es del ser humano que cruza el mar para sobrevivir porque de donde viene ya no hay nada. Es curioso, se condenan a los migrantes porque viajan a Europa y es Europa la culpable que tengan que huir de su pais gracias a su indiferencia. El norte crea el problema y allá se pudra el sur. Pero como explicar a los "pensadores de bar" que solo desde la solidaridad se cuida el estado del bienestar, solo acabando con la pobreza se empieza a estar más cerca de la igualdad, que el que más tiene, más tiene que contribuir. Que la sanidad no se vende y la educación no se destruye. Que nuestro voto es para construir y no para destruir. Se vota en favor de no, no en contra de. Que desde el fascismo no viene nada bueno, que el que no recuerda la historia está obligado a repetirla y el que no la conoce está expuesto a creerse cualquier explicación espúrea de la caverna. Que los que quieren mantener el "status quo" son aquellos que más dinero tienen y son aquellos que tratan de convencer a los que no tienen tanto o no tienen nada que esto no debe cambiar porque sino todo acabará. Y todo acabará si seguimos pensando que la culpa de la pobreza la tiene el pobre, teniendo en cuenta que el que marca la diferencia es el que acapara riquezas con una ambición enfermiza. Que ya pasó una vez, que casi muere la libertad en Europa después de un sonoro aplauso. Y, por si toda esta mierda fuera poca, tenemos mandatarios enamorados de sí mismos que se quieren repartir el mundo y no les importará el como. Y mientras, algunos politicastros con el conocimiento justo para pasar el día se dedican a arengar a las masas con tales estupideces que si no fuera porque la sociedad está tan idiotizada, sonrojaría a cualquiera con un mínimo de sentido común que las escuchara. Pero llegados a este punto, sale cualquier mentecato a decir cuñadeces y se queda más ancho que largo. Sin embargo, por desgracia, la sombra crece y como si se tratara de Modor, se extiende, la sociedad esta corrupta, anestesiada, inerte. Y ganará el sinsentido, la xenofobía, el racismo, la homofobía, el machismo...Y otra vez estaremos al principio. Y costará, costará mucho volver donde estábamos por culpa de la indolencia y la estupidez de esta humanidad triste y egoista que prefiere el mal ajeno que el bienestar propio. Que a nadie se le olvide, cuando no hay libertad para el vecino tampoco la hay para tí. Y ojalá la sombra tenga donde crecer, porque entre tanto estupido contaminante y perros de la guerra lo mismo mandamos la vida en la tierra a la mierda más pronto que tarde. Feliz año nuevo.

lunes, 22 de septiembre de 2025

GAZA

Desde hace mucho, los amaneceres se despiertan teñidos de sangre. No hay silencio. Cuando no hay explosiones, hay gritos de dolor. Los días transcurren en una lenta agonía. La tierra se desangra teñida de un rojo intenso en el que se filtran la carne y la carne. El fuego devora casas y vidas. La realidad está quebrada por dentro y por fuera. Y siempre el olor a muerte. Mientras las miradas de otros se pierden en fronteras ideológicas e intereses económicos, la vergüenza no impide la inactivad de unos y la maldad la arenga de otros. Hay quien le niega la vida a alguien solo porque el rival político lo apoya. La ruindad de estos tiempos es tan grande que hay demonios en la literatura que tienen más bondad. He visto a políticos negar que la muerte de más de 64000 personas sea un acto de inhumanidad, he visto a militares arengar la masacre masiva argumentando un acto de defensa, he visto a mucho “Dios” de salón dirimiendo quien tiene derecho a vivir y quien no. No soy creyente, pero si el Dios que conocí en mi infancia existe, jamás habló que se justificara la muerte bajo ningún concepto. Es curioso ver a católicos y muy católicos perdiendo la compostura a favor de una matanza sin precedentes. He visto a miserables políticos que por su ideología cafre son capaces de justificar la matanza de niños. Organismos internacionales inoperantes cierran los ojos ante una marea sangrienta en la que los bebes no lloran al nacer, únicamente mueren sin haber podido dar su primer aliento. Los niños, si no caen desmembrados por una bomba no tienen sustento para vivir y sus cuerpecillos perecen devorados por el hambre. Que misera conciencia mueve a esos estómagos llenos a no mover un dedo mientras sus nóminas crecen con miles de euros del erario público. Y mientras, desde lejos, demonios con traje o con caros vestidos dan palmaditas en la espalda a los criminales de guerra, al mismo tiempo un racimo de bombas dinamita la existencia de cientos, miles de personas que su único delito es vivir en Gaza, una franja de terreno a la que encerraron a los Palestinos y donde ahora los quieren borrar del mapa. Bajo los escombros, una madre sujeta el cuerpo sin vida de su hijo. El dolor le nubla el entendimiento, todo es irreal salvo el quebranto de su alma. A su alrededor, las columnas de humo dibujan un dantesco panorama, las llamas apenas están a unos metros con su mensaje de terror. Pero la mujer no puede huir, quiere llorar a su pequeño, siempre quedan lágrimas cuando te arrebatan a un hijo, el llanto no cesará nunca, salvo que otra bomba desintegre el corazón de la madre. Y entre las ruinas no hallará esperanza, no hallará consuelo, solo el horror bajo los escombros. Así funciona el monstruo que gobierna Israel, montando el dolor sobre el dolor, la muerte sobre la muerte. Justificando su soberanía a base de llenar Gaza de cuerpos humanos despedazados por sus bombas. Solo oyendo a palmeros del averno que desmenuzan la realidad desde sus sillones de terciopelo, teorizando sobre la vida de otros desde una monstruosa forma de pensar. Desde su atalaya construida sobre cráneos humanos La historia se escribe estos días, algún día se estudiará en los colegios como occidente miraba para otro lado mientras un psicópata mandaba a la muerte a miles de personas. Un gobernante que actuaba con absoluta impunidad, con altivez, sacando pecho por el juego de la muerte, con despotismo. En esos libros futuros se habrán retratado muchas personas que no podrán alegar desconocimiento. Al igual que, curiosamente, la vergüenza y el horror cubrieron Europa con el Holocausto Judío. La vida es caprichosa por no decir enrevesada ¿Quién tiene la potestad de decidir muerte o vida? La propia muerte grita de dolor en Gaza

jueves, 11 de septiembre de 2025

¿Qué os pasa?

¿Es cierto eso qué dicen? Aún me cuesta creerlo. Esos jóvenes que han de comerse el mundo, destruir las injusticias, hacer del planeta un lugar vivible; hacen suyas las ideas de la ultraderecha. ¿Qué os pasa? ¿Os molesta que haya gente que cruce el mar, jugándose la vida, para buscar un rincón donde vivir? ¿Os molesta que se siga luchando por una igualdad de derecho entre sexos¿ ¿Os molesta la libertad sexual? ¿Os molesta el color de la piel de otra persona si no es como la vuestra? ¿Os molesta la libertad? La ceguera que producen las ideas fáciles conducen a infiernos de los que rara vez se vuelve. El nazismo sale por culpa de mentes simples que arropadas por un estúpido sentimiento de grupo echaban las culpas de sus propios problemas a personas que solo trabajaban para vivir. Jamás el ojo del huracán nos llevó a gritar contra esos que acumulan riqueza ¿No será que en el fondo queréis ser como ellos? Trabajar poco y ganar mucho. No ser capaz de concanetar tres ideas seguidas lleva a pensamientos peligrosos. Pero creo que en el fondo lo que os mueve es el puto egoísmo. No es que os moleste la libertad, os molesta la libertad de los otros. No hace mucho nos arrancaban de nuestro hogar con tan solo 19 años para enseñarnos a llevar un arma. Y ahora aplaudis con las orejas a gente que piensa que hay que volver a eso. Adelante. Yo ya pasé por ahí. Pero estoy seguro que os cagareis de miedo ante el primer disparo. Porque en el fondo solo sois unos cobardes incapaces de luchar por lo que merece la pena y pensais únicamente en vosotros y abrazais los cantos de sirena que dicen que todo se soluciona quitando derechos al prójimo, suprimiendo impuestos, hundiendo pateras ¿En serio? Me voy a descojonar cuando no tengáis dinero para curaros un costipado. Igual esos lideres tan "guays" os paguen las medicinas. Va a ser gracioso veros en la cárcel por criticar a aquellos a quienes ahora lameis el culo. Entonces saldreis a la calle buscando la democracia que ahora denostais, porque solo sois unos cretinos tan vacios como inútiles. Lástima que con estas ideas no os vayais a la mierda únicamente vosotros, sino que arrastreis a gente solidaria, que quiere el bien común, que desea un mundo mejor donde, alguna vez, no se llenen los bolsillos los mismos. Donde cuando alguien vaya en contra de los empresarios, no sean los propios trabajadores quienes critiquen medidas que les benefician. Es todo muy gracioso. Esta ralea de idiotas consentidos solo quieren vivir bien a consta de no pegar ni golpe, como los lideres que veneran. Qué dificil es verlos idolatrar a neurocirujanos, cientificos, oncólogos, biologos, climatologos, filosofos, historiadores....No, solo a algún gili con banderita al que le gusta jugar a Diós diciendo quien tiene derecho o no a vivir. Porque sí, aunque parezca mentira, siguen habiendo politicastros que tienen el "don" de decidir que muertos cuentan y cuales no. En fin, seguid así, ya queda poco para que la distopía sea un hecho. Si no lo es ya. Gobernando en diversas partes del mundo personas que se creen con el derecho absoluto sobre el resto de la humanidad y, por supuesto, si no estás de acuerdo es que estás equivocado. Nos vemos en el infierno que estáis creando.

La Red Única

No encontramos a Frodo para que nos ayude en esta ocasión, harían falta ciento de miles de hobbits que nos libraran de la sombra que ya se cernió sobre la humanidad. Desde el este al oeste una red se tendió como trampa entre todos nosotros. Al principio era pequeña, tan solo la herramienta de unos pocos. Pero en cuestión de unos pocos años ha enredado a casi todo el mundo conocido. El instrumento fue cambiando, se fue haciendo portable, accesible, cómodo. Al principio era tan solo una fuente de información, útil. La eliminación del papel, la rapidez en los procesos, la globalización, las comunicaciones instantáneas con cualquier parte del mundo. Las compras desde casa. Millones de datos al alcance de cualquiera. Enciclopedias enteras al alcance de un click. Los médicos podían consultar obras de grandes galenos de un confín a otro del planeta, los jueces consultar jurisprudencia, los arquitectos obras de genios, los biólogos conocer la última especie descubierta. Podíamos consultar el clima con un solo movimiento del dedo, las obras de arte más maravillosas entrando virtualmente a cualquier museo del mundo. Hablar con la familia en cualquier momento; viéndonos. Ya no hacía falta un ordenador para poder utilizar la red, en una sola mano tenías todo el ciberespacio a tu alcance. El móvil llegó para quedarse. Pero nos engañaron, el sistema se desvirtuó y fue infestado. Ya lo decía Tolkien, el hombre es ambicioso y se corrompe con facilidad. Se empezó a delinquir, a utilizar la red para estafar, entrar en cuentas bancarias, infectar sistemas críticos como: Defensa, universidades, hospitales, bolsa. Y, después, el golpe definitivo: las redes sociales. Lo que podía ser algo inofensivo, una forma de conocer gente, de entablar relaciones sociales con cualquier parte del planeta se ha convertido en una forma de moldear opiniones, de mentir, de falsear la verdad para intereses espurios, de construir una sociedad al servicio del capital pero sin tapujos. Tal ha sido el daño que se han puesto en entredicho verdades que costaron la vida a científicos, se ha llegado a poner en duda (y se pone en duda) la forma de nuestro planeta. Se ha infectado a la opinión pública, de tal forma, que han matado la empatía. Se ha creado un submundo ficticio en el que se trata de decirnos lo que debemos y no debemos hacer, lo que debemos y no debemos pensar. O peor, que no debemos pensar, que debemos fluir, que no debemos caer en la crítica. Que el malo es el vecino, que el culpable de la pobreza es el pobre, de la inmigración el emigrante, de las guerras los que quieren la paz. Que lo importante es que tú estés bien aunque tus congéneres lo pasen mal. Que hay que abrazar lo efímero, mirarse el propio ombligo, ser malo y egoísta. Han asesinado los principios y minado el estado social de derecho, se dicen estupideces sin ninguna vergüenza y son tratadas cono axiomas. Se trata al científico como imbécil y al imbécil se le nombra Doctor “cum laude”. Existen los “influencers” con mensajes tan insanos como que leer es malo y que es bueno ser guapo aunque imbécil, pero la belleza que ellos venden. La inteligencia ha sido degradada. Y en este ambiente borreguil y degenerado surgen los autócratas, los políticos autoritarios que ven con auténtica voracidad como los corderos van derechitos al matadero sin ningún esfuerzo. La libertad se pone en cuestión, la democracia se convierte en algo despreciado, se ven con buenos ojos regímenes dictatoriales donde, en estas mentes simples, se genera la idea que él vivirá mejor porque el prójimo no tendrá tantos derechos. Sin embargo, cuando no hay libertad, no lo hay para nadie. La estulticia es tan grande, que se ve con malos ojos los beneficios sociales, el pago de impuestos para sustentar la sanidad y educación públicas. Se introduce la terrible idea que quien quiera ir al médico, que se lo pague. Y lo realmente increíble es que esta idea cala entre los que viven de subsidios y la defienden políticos que cobran del erario público. Las redes sociales se han convertido en una herramienta que doblega voluntades, infecta los pensamientos, cambia resultados electorales. No en vano las manipulan las clases dominantes, los reaccionarios. Lo triste es que ni tan siquiera les hace falta esforzarse. Un bulo en redes se convierte en sentencia y aunque se desmienta, hay queda. El resultado: una sociedad machista, homófoba, xenófoba, racista, egoísta, hipócrita, estúpida, inculta y necia. Desde el instante en el que se llega a la información sin esfuerzo, nadie se esfuerza en contrastarla. Se muere la inteligencia, se mata la voluntad, la crítica se despedaza. Estamos sumidos en las tinieblas del conocimiento, nos acercamos mucho más a la Edad Media que a la ilustración. Tan inteligentes que nos creemos y somos unos cretinos con un móvil en la mano buscando cobertura. Así que, una red para gobernarlos a todos, una red para encontrarlos, una red para atraerlos a todos y atarlos en la oscuridad. La Red única.

martes, 19 de agosto de 2025

Hubo una noche

Rota en el recuerdo. Antes permanecia flotando en el día, aquella noche en la que el semáforo se puso en verde y todo empezó a cambiar. La noche en que me conseguí encontrar para perderme otra vez. Ahora, esa noche escurre su presencia como un globo pinchado y es verdad que está, pero escurre el bulto en el sinfín de cosas que han pasado. Hubo una noche en que se vive toda una vida: naces, creces y mueres. Y, a la mañana siguiente nace un nuevo mundo. Pero antes, caminos en la noche con pasos indecisos, entre fulgores y vasos llenos, entre risas y alguna lágrima. Aquella noche expulsé un fantasma y vendi mi alma al diablo para que pudiera exorcitarme el tiempo y convertirme en algo que nunca había sido. Hubo una noche en la que creí en las brujas y caí hechizado por mi bien, una noche larga en la que encontrar el amanecer era una aventura hacia todas partes, en la que desde el dolor encontré unos brazos que consiguieron agarrarme, no dejarme caer, sacarme a flote. Una noche para creer en que hay momentos tan absolutamente enormes en los que cabe una vida, y que hay vidas que no tienen esos momentos. La relatividad del tiempo, nada importa cuando todo tiene sentido. Hubo una noche en la por fín gané una mano de poker al destino, en la que desde el desgarro de una promesa de adiós llegó la realidad del ahora. Dejarte llevar, dejarte coger de la mano y huir de mí hacía todas partes, lejos del yo de antes, cerca del yo de ahora. Aquella noche fue un principio y un fin, un comienzo de una final. Pero absolutamente imprescindible.

martes, 8 de julio de 2025

Ya he estado aquí

Muy abajo, en el fondo, donde el dolor se camufla en la tristeza. Donde impera el gris en un mundo oscuro y tetrico, donde sabes que no es posible empeorar. Cuando crees que mereces algo más, que la vida te cocea con demasiada frecuencia y que una especie de estadistica compensatoria hará que todo vaya mejor, llega la quiebra, el roto, la amargura, la desesperación, el infierno. La caida infinita, no haces pie, te tambaleas en un mundo estable que para mi ya no lo es. Camino por la sombra, pero ya he estado aquí. Un error, el error, la confianza, el miedo, la estupidez. El pensamiento equívoco, la prudencia tapada en la prudencia, hacer las cosas muy mal porque pretendes hacerlas muy bien. El golpe, el dolor, la rabia. Todo alrededor es negro como el alma que corrompe a mordiscos esta sociedad llena de crueldad. Querer morir mil veces, querer volver el tiempo atrás. Y bajas rápidamente como en un ascensor enloquecido, y te quedas roto, encogido, agarrotado sin poder articular un sola palabra. Solo. Pero yo ya he estado aquí. Cuando deambulas por el mundo oscuro solo tienes ganas de llorar, te tragan las sombras, sientes desesperación. La cabeza te lleva una y otra vez al foco del dolor y todo se vuelve cada vez más negro, un bucle de lo que pasó y lo que debía haber pasado. La diferencia a otros viajes es que esta vez no es la muerte la que rapta mi alegría, es algo más prosaico y sustituible y ese pensamiento trae luz. Esa luz descubre tenebrosas figuras ocultas en los rincones de la mente que gritan y se retuercen en dolorosas poses, criaturas terribles que muerden ante un intento de sonrisa. Tu paso es cada vez más lento y aunque ves luminosidad, sabes que esos malditos seres de sombra te están agarrando con fuerza. Y llega la frase que todo lo cambia: "No seas tan duro contigo mismo". Te liberas de las piernas y aunque la luz no se acerca, tu paso parece algo más ligero. Sueltas carga, liberas palabras y donde esperas frases huecas encuentras asideros. Y, en las horas, recibes aliento de todas partes, sientes que no estás tan solo como crees. Y, de los reproches recibes ánimo, disculpas, del amor incondicional recibes un torrente de cariño. La luz ya está a solo un paso. ¿Cómo puedo pensar que tengo mala suerte? Tengo lo más importante, gente a la que le importo, gente que me aprecia y gente que me quiere a borbotones. Sigo en tinieblas, solo he alcanzado el umbral, pero poco a poco estoy más cerca de volver. Como digo, ya he estado aqui. También por aquel entonces tuve ayuda. En aquel tiempo me ahogaba por mil razones que giraban entorno a un único punto, el icono insustituible que me quiebra cuando me llena su ausencia. La lucha por volver acabó con muchas cosas y me reencontró con otras. Ahora es diferente, ahora todo va a acabar bien, porque hoy he conseguido dar un paso más allá del umbral. A pesar que pintan bastos, a pesar que la injusticia sigue arañando mi espalda. Pero a mí ya me mordió las nalgas la muerte y la he empujado lejos. Esto es solo una nimiedad cuando la parca te rozó con la guadaña. Solo deseo que quien se lucra con el miedo ajeno sufra mil inviernos de oscuridad y de fría tristeza.